El Arte Sonoro y el Radioarte como géneros artísticos de la contemporaneidad

Es conveniente resaltar que el término Arte Sonoro es una acepción del siglo XX y significativamente, más de su segunda mitad. Este género amplió sus territorios de significación más allá de la interpretación y creación musicales e igualmente se abre a otros contenidos, estrategias y organizaciones, expandiendo en algunas ocasiones los límites históricos de la música.

Ante el vertiginoso avance de las tecnologías que han permitido la grabación y manipulación del sonido nunca antes alcanzada, surgieron primero en Europa y luego en todo el mundo creadores e instituciones que han producido un gran número de obras, recibiendo el reconocimiento del público y el análisis de los especialistas y críticos, si bien a nivel cualitativo ya que estas obras exigen mucho del escucha, quien como en ningún otro caso, debe ser un auténtico cómplice y receptor de las obras que se le ofrecen.

Arte interdisciplinario por excelencia, el Arte Sonoro está vinculado a aquello que se puede denominar arte de los media, pues está estrechamente asociado a la historia de un poderoso diseminador: La Radio. Podemos tomar la definición del dramaturgo alemán Klaus Schöning:

Arte Sonoro: universo del lenguaje, universo de sonido y de ruido. Lenguaje que tiende a ser sonido, sonido del lenguaje, música, totalidad sonora, mundo acústico. Simbiosis del universo de lenguaje-ruido, organización sonora por medio de la técnica. Como oído sensible que registra: un micrófono. Como soporte se sonido: banda sonora, cassette, disco, microchip. Como boca: una corneta. Una de sus utopías: un espacio de escucha accesible a todos: la Radio.

La creación del término Arte Sonoro en los años 70 por este dramaturgo, posibilitó la distinción de un método particular, de un material estético, o de la forma de otros tipos de Radioarte y Audioarte. Es claro que los intentos de crear Arte Acústico y posteriormente Radioarte, se remontan a los inicios del medio Radiofónico, incluso antes. En 1923 la Radio alemana se convertirá en un medio privilegiado, rico en experimentaciones y propuestas estéticas como el Hörspiel (Radiodramas o Radioteatros, también este término significa literalmente juego para el oído), que probó en el transcurso de la historia, ser la plataforma más apta para un Arte Sonoro distinto de la música y que ubican a la Radio alemana en la actualidad a la vanguardia Radiofónica mundial.

La convivencia en el medio técnico radio y las realizadas por los artistas modernos de las primeras décadas del siglo XX, tuvieron su apogeo entre los años 1929 y 1935. Se puede afirmar ciertamente que el Arte Sonoro es una consecuencia directa de la intervención de las vanguardias históricas europeas. En el artículo “La Radia” publicado en 1933 por los italianos Filippo Tomasso Marinetti y Pino Masnata, creadores entre otros del movimiento Futurista, ya avizoraban las potencialidades creativas de la Radio, que vendrían a concretarse en las últimas décadas del siglo XX. En el artículo citado, Marinetti defendía a la Radio como “un nuevo arte que comienza donde cesa el teatro, el cine y la narración.

Los futuristas fueron lo promotores iniciales del Arte Sonoro en la radio, fue un movimiento artístico que rindió homenaje al dinamismo de las nuevas máquinas que anunciaban con sus ruidos un futuro prometedor; la radio formando parte de este progreso tecnológico resulta un medio atractivo para muchos artistas. La radio es un organismo vivo, cambiante, lleno de sensaciones que se trasmiten por un espacio que se extiende al cosmos (espacio electrónico) en un tiempo veloz que se desvanece en la globalidad de las acciones simultáneas. Tendríamos que hacer notar que la materia con la cual trabaja la radio es el sonido, por lo tanto el Radioarte es el ordenamiento estético del sonido que se desarrolla o expresa en el espacio electrónico de la Radiodifusión.

Desafortunadamente la radio desde sus inicios ha sido casi siempre definida como un medio de información inmediata, un simple tocadiscos publicitario de programación musical, o un supermercado de productos, es decir funcional. Pero este medio con su materia sonora tiene un aspecto de intervención artística que requiere una escucha cómplice y reflexiva de parte de unos oyentes anónimos que pueden obtener algo más que una escucha pasiva y alienada.

Antecedentes tecnológicos y primeras experimentaciones históricas

El fonógrafo y el grabador de imágenes en un filme son prerrequisitos para el desarrollo de dos nuevos medios: el Arte Sonoro y el Cine. Dos grandes cineastas fueron responsables para establecer la base para el Arte Sonoro en la Radio: el ruso Dziga Vertov y el alemán Walter Ruttmann. En 1916 el primero inauguraba un laboratorio de la escucha donde producía documentales y música. Hablaba de “sonidos y ruidos fotográficos” y de “cine de Radio”, “los ojos de Radio” o “film de Radio” o “cine acústico hablado”, términos también utilizados en la época de la Radio en los años XX en Alemania. Pero fue Ruttmann quien transfirió el arte del montaje del cine para el Arte Sonoro, en una época cuando la edición de cinta era desconocida; usó una pista sonora de celuloide para transportar los sonidos de su obra ”Week End” empleando una edición de grabaciones acústicas para un montaje, exactamente como una película, evidenciando su habilidad como artista del collage sonoro.

Al final de los años XX la estética para montaje de películas y la estética del arte sonoro, habían alcanzado un nivel de calidad muy superior a aquella lograda por la narrativa para Radio. Un lenguaje de arte sonoro estaba comenzando a surgir.

La base teórica, de lo que sería más tarde este género, la encontramos desde 1913 en el libro del compositor futurista italiano Luiggi Russolo: L ́Arte dei Rumori  (El Arte de los Ruidos.), quien fue uno de los primeros en incorporar los ruidos como principal materia sonora en la composición musical.

No por coincidencia, figuras como Orson Welles, Bertolt Brecht, Antonin Artaud, Walter Benjamin Samuel Beckett, Pierre Shaeffer, Glenn Gould, John Cage, Dylan Thomas, Kurt Weill, entre tantos otros, han reconocido la fuerza de la Radio como instrumento de creación artística y todos ellos realizaron obras de Arte Radiofónico. Por cierto en el año 1925 Kurt Weill, quien también imaginaba la existencia de un Radioarte absoluto, con el cual se brindarían a los ritmos y melodías de la música, nuevos sonidos naturales de agua o viento y sonidos artificiales generados por la manipulación de frecuencias ante el micrófono. En ese año escribió: “Buscar a través de todo el paisaje sonoro las fuentes y los medios – indiferentes a si pueden ser llamados o no sonidos o música- para estructurar el arte de uno mismo”.

Marshall McLuhan dijo acerca de la Radio que es: “la prolongación de nuestro sistema nervioso central, a la que solo iguala el habla humana y que ella nos fusiona con su poder de convertir a la psique y a la sociedad en una sola caja de resonancia” Pero es preciso que nos detengamos aquí y comprendamos que las prácticas extraradiofónicas también darán impulso al Arte Sonoro.

Evidentemente, el residuo acústico de una “acción” artística o de un “performance”, pueden ser considerados obras de Arte Sonoro, si así lo decide su autor (s) o si la sociedad pasa, en un momento dado a “artistificarlo” en esa dirección. Y la tecnología puede estar ausente de ese proceso, a no ser a efectos de puro registro. Pero lo que ha venido caracterizando, salvo contadas excepciones como las apuntadas, el despegue de las distintas concepciones de Arte Sonoro es, la tecnología electrónica: la electromecánica de grabación, manipulación y reproducción, la electromecánica de transmisión y recepción de señales a distancia, la electrónica analógica y, más recientemente, la digital. Con la evolución de la tecnología no solo se ha podido fijar el sonido, sino considerarlo tan objetual como un bloque de madera o de mármol. Así el artista sonoro recurre a estrategias de organización, captación o manipulación de esos objetos que transgredían la práctica ortodoxa de la música, como a aquellas que vinculaban su trabajo al rodaje o montaje cinematográfico, al reportaje, el performance, la ocupación instalativa en un espacio, la coreografía, la poesía o el teatro.

Ya el compositor canadiense, padre del concepto de ecología sonora Murray Schafer afirma: los tres mecanismos sonoros más importantes de la revolución eléctrica fueron el teléfono, el fonógrafo y la Radio. Con el teléfono y la radio, el sonido no estuvo por más tiempo atado al punto que inicialmente ocupaba en el espacio; con el fonógrafo, fue liberado de su posición en el tiempo.

Definir el Arte Sonoro y sus límites es pues, tener en cuenta todo lo anterior, y no solo eso, sino la aplicación de esas prácticas y sus consecuencias a otras disciplinas artísticas (video), soportes (CD ROM) o medios (Radio-TV., nuevas redes informáticas). El estado actual nos permite definir al Arte Sonoro como arte que emplea el sonido como materia sensible, es decir: La organización temporal o espacio-temporal de los objetos sonoros, con intencionalidad artística

Esta última consideración nos remite al arte electrónico. Ese apelativo designa a todas las obras de arte posibilitadas por la tecnología electrónica en cualquiera de sus fases de creación, producción y exhibición. En este sentido, son obras asignables a esta categoría tanto las manifestaciones visuales y sonoras surgidas en las redes electrónicas de comunicación – TV., Radio, Teléfono, Internet- como las esculturas interactivas, las instalaciones que emplean la tecnología electrónica, el arte cibernético, la infografía, la electrografía, el arte multimedia o las video-esculturas. La diversidad pues, de productos artísticos que se insertan en ese término tiene tan sólo en común el empleo que en ellos se hace de la tecnología electrónica. Por esa razón el Radioarte forma parte del Arte Electrónico.

Dentro de las piezas de sonido organizado que conforman el conjunto del Arte Sonoro no sólo se encuentran las piezas musicales sino también: la instalación sonora, el paisaje sonoro, el radioarte-performance, el paseo sonoro, la poesía sonora, la acción sonora, el radioarte on line-on air-on site, el hörspiel, el feature, la postal radiofónica, entre otros más.

Jorge Gómez: músico, artista sonoro, productor radiofónico, docente e investigador. Autor de libro “La liberación del sonido – las artes sonoras y su campo expandido. Productor del programa de radio “Oír es ver”, dedicado al arte sonoro, el radioarte y las nuevas músicas, en la emisora HJUT 106.9 fm estéreo. Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogotá – Colombia. http://www.utadeo.edu.co/es/micrositio/emisora-hjut

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