Arte Sonoro y Arquitectura

 

Los edificios no reaccionan a nuestra mirada pero sin embargo, nos regresan los sonidos a nuestros oídos”. J. Pallasmaa

[Conferencia realizada en la Universidad Piloto de Colombia]

En este artículo reflexionemos respecto a la relación que tenemos los artistas sonoros con el espacio.

Es sabido en el campo del arte que para que un género se convierta en artístico es porque ha habido en su procedencia unos experimentadores que anticiparon su práctica, una teoría, metodología y su ubicación en el tiempo, que a lo largo de su recorrido se han perfeccionado con el avance, (en el caso del Arte Sonoro) de una audiotecnología que lo sustenta. Lo descrito anteriormente ha ocurrido desde las primeras vanguardias artísticas a comienzos del siglo XX con el Futurismo, el Dadaísmo, el Expresionismo, el Surrealismo y posteriormente con la Escuela Bauhaus y el Grupo Fluxus, por nombrar algunas. Desde la década de los 70 el Arte Sonoro fue definido por el investigador y radioasta alemán Klaus Schöning como: “Es la organización temporal y espacio-temporal de los objetos sonoros con una intencionalidad artística”.

En el campo de la Antropología, Edward T. Hall es el creador del término: Proxémica, el cual designa las observaciones y teorías relacionadas e interrelacionadas del empleo que el ser humano hace del espacio en tanto elaboración especializada de la cultura. Su libro “La dimensión oculta” es de consulta obligada a la hora de establecer interconexiones de campos diversos del conocimiento y por ende del arte; que como es sabido, también se han disuelto las fronteras entre arte y ciencia e igualmente entre las diversas disciplinas artísticas. De ahí los términos intermedia, interdisciplinar, multimedia, transdiciplinar, etc.

Cuando se trata de explicar la forma en que percibimos la arquitectura, se encuentran algunos problemas para relacionar las palabras adecuadas que la describan. Las imágenes gráficas son los elementos más idóneos para explicar las características del espacio arquitectónico y urbano, esas explicaciones ocurrirán primero desde el punto de vista estético, segundo desde el punto de vista técnico. Por tal motivo, los elementos visibles son los que los arquitectos y diseñadores urbanos toman en cuenta para diseñar el espacio. Sin embargo, existen en estos dos, algunos aspectos ambientales que no son estrictamente visibles, como es el caso de la temperatura, el olor, y por supuesto: el sonido.

Para describir el sonido como un elemento del espacio, ni las palabras, ni las imágenes son fácilmente elegibles. El sonido es una especie de substancia mágica sin materia que puede percibirse pero no verse; es posible que éste sea el motivo por el cual los arquitectos en su mayoría no lo consideran, excepto cuando se planifican salas de conciertos, teatros y auditorios; entonces recurren a consultores acústicos ya que por lo general no se toma en cuenta como componente de su diseño.

Pero, agregamos que no es su culpa, es un aspecto cultural, ver para creer, punto de vista, si no lo veo, no lo creo, son algunas de las frases que reflejan el predominio de lo visual, no sólo en el arte a lo largo de los siglos, sino en otros campos del quehacer humano.

Al sonido se le ha considerado como complemento de lo visual tanto en lo audiovisual, como en lo cinematográfico; pero veremos cómo esto está cambiando de forma gradual, y en ello los objetos, los medios como extensión de nuestros sentidos, en manos de artistas recuperan el factor sonoro, no sólo vinculándolo a lo tridimensional o no, sino específicamente en el género de la instalación sonora.

Como nos remitió McLuhan “Los artistas son las antenas de la especie humana, porque ellos perciben con antelación lo que le ocurre a la cultura”; en otras palabras con el sonido artístico, los creadores propician otras “lecturas sensoriales” del espacio.

Normalmente las personas perciben el sonido de forma inconsciente, incluso cuando son parte de la experiencia de un espacio arquitectónico. El sonido describe el espacio y contribuye, tanto a ubicarlo como a sentirlo, de este modo mejorar el diseño arquitectónico en su concepción. Cada espacio tiene una singularidad siendo esto un factor clave para entenderlo e interpretarlo.

El espacio, el lugar, la función y el arte son los conceptos principales de la arquitectura y ellos posibilitan nuevos enfoques conceptuales hacia el desarrollo del ´carácter sónico del espacio´.

Desde hace siglos la arquitectura forma parte de las llamadas Bellas Artes y consecuentemente la belleza ha sido la línea principal de razonamiento. Esta forma de pensamiento ha influenciado las cosas de tal forma que la investigación ha sido y es casi la única forma de acercamiento para juzgar a la arquitectura.

Las personas invidentes han desarrollado otros parámetros para percibir el espacio, cuando se carece de un sentido se incrementa otro y en su caso es el de la audición; bordes, límites, ecos, reverberaciones, tonos y ruidos les permiten reubicarse en el espacio. Los materiales, texturas y volumen, son los elementos que contribuyen al control del mismo mediante la extensión de sus habilidades esenciales; percibiendo el tamaño, la cercanía, el volumen tales como muros, cercas, puertas, entre otros.

Captamos el mundo no sólo por lo que vemos, sino también por lo que oímos, en mayor detalle por lo que olemos y sentimos con nuestros demás sentidos. En arte se llama sinestesia, es decir la información general que nos dan todos ellos. Los antiguos griegos lo denominaron: sentido común.

La noción espacial es una concepción utilizada por muchas disciplinas como las matemáticas, la filosofía, el arte, entre otras más.

La luz y el sonido son los principales atributos del espacio, son la posibilidad real de percibirlo. La visión y la audición son por tanto nuestros instrumentos de percepción de la realidad espacial. De hecho, necesitamos ambos sentidos para tener una auténtica experiencia espacial, los otros sentidos participan en menor medida de la experiencia sensorial total.

La influencia de la física en general, tiene su protagonismo en la comprensión del sonido, pero también tenemos que agregar la interrelación con otras ciencias que se imbrican en el denominador común sonoro, aportando muchas perspectivas del tema central de esta conferencia; en otras palabras: Todo está conectado en todo tiempo y espacio a la vez, es decir, la red sistémica se hace presente en este campo expandido del arte sonoro.

Podemos oír desde todas las direcciones a la vez. Pero el equilibrio entre la experiencia exterior e interior puede ser preciso. Si nuestros oídos estuviesen afinados más alto, podríamos oír las moléculas chocando en el aire o el sonido de nuestro propio torrente sanguíneo. El sonido nos envuelve totalmente.

El espacio visual tal como fue explicado en la geometría de Euclides es lineal, de relación, de homogeneidad, de estasis. Estas características no la posee ningún otro sentido. El espacio acústico posee el carácter básico de una esfera cuyo centro está en todas partes simultáneamente y cuya frontera no está en ninguna parte.

Nuestro cerebro posee dos hemisferios: el izquierdo que controla funcionalmente el lado derecho del cuerpo y le compete lo visual, el habla, lo lógico, lo matemático, lo lineal, secuencial, lo intelectual, lo analítico, entre otras tareas. El derecho que controla el lado izquierdo del cuerpo y le compete lo acústico, táctil, holístico, simultáneo, lo emocional lo cualitativo, entre otras funciones.

Es otra manera de decir que el espacio visual y el acústico están siempre presentes en toda actividad o situación del ser humano. Es decir, el derecho es simultáneo y acústico, y el izquierdo es lineal y visual.

Existe una variedad de factores que pueden dar prominencia a uno o al otro en la cultura oriental u occidental; se puede afirmar que en occidente predomina el izquierdo y en oriente el derecho, pero en la interacción interna del cerebro, gracias al cuerpo calloso y a las comisuras que conforman el hipocampo se genera la red neural que une los dos hemisferios. Por analogía citamos al físico Heissenberg que lo describió como el “intervalo resonante” o tacto, es una cuestión de la experiencia de tiempo y espacio.

Nada podría ser más expresivo que este intervalo de las propiedades del hemisferio derecho en contraste con el izquierdo; pues para este último el intervalo es un espacio que debe ser lógicamente conectado, llenado y unido. Tal es el dictado del carácter lineal y el orden visual en contraste con el intervalo resonante o brecha del mundo simultáneo del hemisferio derecho.

El predominio del hemisferio derecho (acústico) es afín a la simultaneidad de la era de la información electrónica, buscando reconfigurar intervalos en lugar de conectar situaciones y relaciones; nosotros los occidentales con el predominio del hemisferio izquierdo, vivimos por decirlo así en un espacio euclidiano-cerrado, controlado, lineal, estático- abstraído del mundo que nos rodea. Al igual que el lenguaje es su intento por manipular así, como también de interpretar el mundo.

El espacio auditivo y el táctil han estado siempre intercalados. Si la tactilidad es el espacio del intervalo, este es la causa de la conclusión y del ritmo, o de los dos periodos de la frase musical. El espacio acústico es totalmente discontinuo, como un toque. Es una esfera sin centros ni márgenes.

En el espacio no hay líneas rectas, como señaló Albert Einstein, las paralelas no se unen en el infinito. Simplemente se curvan sobre sí mismas. Hemos inventado la línea recta para darnos un sentido de la situación sobre la superficie de la tierra. Pero la referencia euclidiana no funcionará en el espacio exterior.

La verdadera naturaleza, tal como debemos entenderla es acústica. El espacio acústico no tiene centro. Consiste en resonancias casuales sin límite. Es decir que el «centro» del espacio acústico está en todas partes y por lo tanto pareciera caótico. Mientras que un espacio visual es un continuo organizado de tipo uniformemente ligado; el mundo del oído es un mundo de relaciones simultáneas.

S.E. Rasmussen en su obra: “Experiencing Architecture” de 1959 analiza las cualidades de la luz natural, el color y el sonido en el espacio en la arquitectura El capítulo sobre el sonido se titula “Escuchar la arquitectura” y comienza con la pregunta: ¿puede la arquitectura ser escuchada?, desde este punto desarrolla la experiencia sonora del espacio arquitectónico. Por otra parte, J. Pallasmaa en su ensayo “The eyes of the skin, Architecture and the senses”, afirma que: “la vista aísla mientras que el sonido incorpora; la visión es unidireccional, mientras que el sonido es omnidireccional. La vista implica exterioridad, pero el sonido crea una experiencia de interioridad. Yo miro un objeto pero el sonido me aborda a mí; el ojo llega pero el oído recibe. Los edificios no reaccionan a nuestra mirada pero sin embargo, nos regresan los sonidos a nuestros oídos”.

En el magnifico film “Playtime” del director francés Jacques Tati de 1967, nos hace notar la atención a la dimensión acústica de la arquitectura moderna y su relación con la comunidad humana. Esta película está estructurada en tres escenas definidas: la primera en donde la arquitectura es presentada como un agente de separación entre las personas como impedimento para la comunidad. La segunda donde la gente de la ciudad se reúne comunitariamente y la propia arquitectura comienza a perder sus cualidades divisivas, y en la tercera parte, cómo se transforma la ciudad en un espacio participativo y común. Es interesante el análisis desde campos diversos de este film, por ejemplo: la relación en que los recintos de cristal, (muy tipificada por la influencia del arquitecto Mies Van der Rohe) q impide el flujo de sonido entre los espacios interiores y exteriores; mientras que por el otro lado deja un margen para una ilusión persistente de la comunidad a través de su transparencia visual. Recomendable ver esta película.

Por ese mismo tiempo Murray Schafer estaba sembrando las semillas del World Soundscape Project donde emergió la Ecología Acústica, que es el estudio de la naturaleza de los paisajes sonoros del mundo y sus efectos en las personas que viven en ellos, investigados desde campos científicos y artísticos. Acá se sugiere un descubrimiento de la relación entre el interés de la ecología acústica en el diseño acústico y las investigaciones de los llamados Situacionistas y la Psicogeografía: donde se está interesado en cómo la arquitectura afecta la psicología humana y viceversa.

Cambiar la consciencia de uno mismo es quizás tan poderoso como cambiar el espacio mismo, y este es el interés de la ecología acústica en el diseño acústico. La alineación de la estética auditiva y visual, es el obsequio que las obras e investigaciones del arte sonoro pueden ofrecer al mundo de los estudios urbanos y el discurso que existe en su intersección: una nueva forma de pensar en la relación entre las personas y sus ambientes, que se libera de la tiranía de un énfasis visual, y comienza a dar cuenta de cómo los sentidos de la audición y la vista trabajan alineados uno con el otro.

El Arte Sonoro, el Paisaje Sonoro y la Ecología Acústica son disciplinas surgidas de la relación del arte con el medio ambiente y es parte esencial del desarrollo de campos interrelacionados, considerando al sonido y a la audición como factores muy importantes en el mejoramiento del entorno humano y su relación sistémica. Los artistas sonoros organizan sus obras por medio de sonidos naturales, urbanos, industriales, digitales, las oralidades, etc., para propiciar reflexiones y consciencia en sensibilidades dispuesta.

Para la evolución de cualquier sociedad y de cualquier campo de la ciencia, del arte y de la filosofía es bueno recordar epistemológicamente, que no es viable ningún fundamentalismo estacionario, pues como bien dijo nuestro amigo Marshall McLuhan no podemos ver ni escuchar la realidad por el espejo retrovisor.

Jorge Gómez: músico, artista sonoro, productor radiofónico, docente e investigador. Autor de libro “La liberación del sonido – las artes sonoras y su campo expandido. Productor del programa de radio “Oír es ver”, dedicado al arte sonoro, el radioarte y las nuevas músicas, en la emisora HJUT 106.9 fm estéreo. Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogotá – Colombia. http://www.utadeo.edu.co/es/micrositio/emisora-hjut

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