arte y civilización celta

Arte y civilización Celta

El origen de los primeros europeos.

Los celtas fueron un conjunto de pueblos indoeuropeos procedentes del sur de Alemania, que entre los siglos VIII y I a. C desempeñaron un papel determinante en el desarrollo, la historia y el arte del continente europeo. Sus dominios abarcaron extensas áreas de la Europa Central y paulatinamente se extendieron hace territorios cercanos al Mediterráneo, cruzando el canal de la Mancha  a las Islas Británicas.

Fueron llamados por los griegos keltoi y gálatas o celtae por los romanos.  Existieron tribus celtas en los territorios que hoy ocupan Alemania, Austria, Bélgica, Croacia, Bosnia – Herzegovina, República Checa, Eslovenia, España, Francia, Reino Unido, Holanda, Hungría, Italia, Macedonia, Portugal, Rumania, Antigua Yugoslavia y Suiza. Bajo la dominación romana el idioma de los celtas fue olvidado y sus costumbres modificado por el estilo de sus conquistadores, los dioses celtas se convirtieron en dioses romanos y más tarde con la evangelización cristiana desaparecieron casi por completo los rituales propios de la religión celta. Solo en el territorio que hoy ocupa Irlanda, como en un mundo aparte y a salvo de Roma, se mantuvieron vivos los símbolos, el idioma y las leyendas del pueblo celta.

Cuando los romanos ocuparon Britania, nunca llegaron al territorio irlandés, a partir de la cristianización de Europa, el pueblo y los monasterios se convirtieron tanto en los depositarios de las tradiciones de la cultura celta como en los continuadores de su arte. En Irlanda, el apogeo del celta tuvo lugar a principios de la Edad Media, cuando los monjes cristianos continuando con la tradición metalúrgica crearon bellos ejemplos de orfebrería religiosa.

Los celtas nunca se congregaron bajo un imperio, el único lazo de unión que existía entre las diferentes tribus fue el lingüístico, ya que todas ellas hablaban dialectos derivados de lo que los estudiosos denominan “celta común”. Aunque se puede hablar de los pueblos celtas o civilización celta, no es posible llamarlos raza celta, pues las distintas tribus que se establecieron en el centro de Europa  se fusionaron con grupos étnicos muy diversos. Los descubrimientos hechos en las excavaciones arqueológicas nos han permitido conocer las distintas culturas que fundamentaron la compleja civilización celta. A los celtas se les ha llamado los “primeros europeos”. Su origen y sus primeras migraciones en el continente permanecen ocultos tras el velo de la prehistoria, pero no cabe dudas que supieron preservar el legado de la rica cultura indoeuropea que trajeron consigo y desarrollaron en el curso de los siglos.  Los estudiosos coinciden en afirmar que el sustrato celta es un factor importante para el surgimiento de la Europa moderna.

Un poco de historia…

En lo que se refiere a su historia, no existe información alguna consignada por los propios celtas. Los druidas – miembros de una elevada casta sacerdotal considerada depositaria del saber y estrechamente ligada al poder político- legaron la crónica de un pueblo por vía oral en forma de versos. Entre las escasas referencias que tenemos de los celtas se encuentran por un lado, las que consignaron a partir del siglo V, los historiadores griegos y romanos, y por otro lado la tardía recopilación de las tradiciones que entre los siglos VI y VII d. C., hicieron los monjes irlandeses de origen celta. 

Hacia el año 1800 a. C. el centro de Europa presenció el nacimiento de una civilización protocelta que se conoce con el nombre de Unetice, nombre del cementerio cerca de Praga, en la actual República Checa; en el que se encontraron las primeras huellas de su existencia. Esta cultura que precedió a los celtas, fue aparentemente el producto de la unión de los pueblos del hacha de Guerra –llamados así por el uso que hacían del hacha de piedra o metal- que habitaban al este del Danubio con los pueblos de vaso campaniforme, cuyo nombre proviene de las copas de arcilla en forma de campana que utilizaban  procedentes de España y Portugal.  Estos últimos habían adquirido conocimientos sobre la fundición de los metales en la península ibérica donde abundaba el cobre, por lo que se le relaciona con la introducción de la metalurgia en Europa central. Con el tiempo los artesanos de la cultura Unetice lograron fundir estaño y cobre, permitiendo así al nacimiento del bronce en 1500 a.C. en la Europa Central. 

Los celtas dejaron un legado de extraordinario valor artístico y de altísima sensibilidad, desmitificando las ideas rudeza y simplicidad. Podemos ver esto en los vestigios diseminados en el territorio continental europeo y las islas británicas que datan de más de veinticinco siglos. Esta primer etapa, conocida como cultura de la Hallstatt, poblado que se ubica en el sureste de Salzburgo en Austria, donde se encontraron las primeras tumbas asociadas a esta cultura que se caracterizó por el uso del hierro y el oro. Alrededor del siglo VII a. C., la interacción cultural con griegos y etruscos abriría otro período artístico llamado La Tène ubicado en Suiza.

Los celtas en la antigüedad eran politeístas como muchas otras culturas y gente muy supersticiosa. La arqueología ha dado a este pueblo una voz hoy, a través de las huellas físicas que dejaron atrás, revelando muchos nuevos aspectos sobre la sociedad celta, economía y prácticas religiosas que no se menciona en los textos griegos clásicos existentes. Los más tempranos vestigios de civilización celta registrados según lo muestran los nuevos descubrimientos arqueológicos corresponden a 2000 a 1000 años antes de Cristo en las regiones de Gran Bretaña, Irlanda, Francia y Alemania.

El antiguo pueblo celta estaba básicamente conformado por agricultores y guerreros que se instalaron en las altas montañas desde donde podían salvaguardar sus asentamientos de forma más efectiva. Adoraron los aspectos naturales a su alrededor: el sol, la luna, las estrellas y la madre tierra a través de siete elementos principales que aparecen de forma constante en sus obras de arte mediante representaciones geométricas, esos elementos eran: plantas, insectos, peces, reptiles, aves, mamíferos y por supuesto el hombre que creaban sus artistas, herreros y artesanos en cualquier medio posible.

Los fundamentos del arte Celta

Este arte se caracteriza por el horror vacui (horror al vacío) aplicado a los diseños, aunque a veces también se encuentran representaciones artísticas minimalistas. Muchos presentan abundante colorido y mucha imaginación deleitándose en la representación de intrincados diseños geométricos y estilizadas líneas que fueron fuente de inspiración más tarde para los artistas en la época cristiana en la confección de excepcionales y hermosos manuscritos iluminados en el arte celta medieval o en el período de arte Insular creados por monjes celtas.

Cruz Celta. Escocia

El arte Celta es ornamental, evita las líneas rectas y sólo ocasionalmente se utiliza la simetría. Las elaboración  de las figuras en formas estilizadas permiten combinar difíciles formas de representación que se pueden apreciar de forma diferente de acuerdo a la posición en la que el espectador está observando el objeto. Su arte a menudo contiene un simbolismo complejo en el cual los patrones, los números  y su repetición conforman el diseño de la figura. Las formas contienen trazos estilizados y hasta esquematizados, evitando el uso de la línea recta y utilizando en pocas ocasiones el dibujo simétrico. 

Los remanentes artísticos encontrados pertenecientes a la cultura céltica incluyen representación de aves estilizadas, animales y representaciones humanas, hechas a mano con tal maestría que son realmente objeto de admiración por el espectador. La fluidez y nivel de detalle en la terminación dan la impresión de estar llenos de vida y movimiento. Produjeron metalurgia sofisticada, piedra y talla en madera decorando estos objetos con una variedad de estilos geométricos, como los anudados y diseños en espiral.

Los artesanos celtas ornamentaron de manera refinada las armas, los escudos y los yelmos de los príncipes. Desafortunadamente de los escudos solo perduraron los adornos centrales de metal, ya que los armazones de madera y el curso que las cubría eran materiales perecederos, como ejemplo de elaborada ornamentación de algunos de sus yelmos descubierto en Rumanía, decorado con la figura de un pájaro articulado que mueve sus alas, este adorno revela los conocimientos de mecánica que tenían los herreros celtas. La ornamentación de los elementos bélicos abarcó los carros de guerra, los herrajes y arneses de sus caballos. Sus adornos eran tan elaborados que causaron la admiración de los romanos.  Otra manifestación creativa de los celtas se encuentra en sus monedas, cuyas imágenes e inscripciones nos informan sobre algunos aspectos de su economía, el desarrollo  social y las relaciones comerciales de un pueblo que no dejó otra huella que su arte.

Su organización social

La organización social en el mundo celta fue tribal. Constituían un pueblo catalogado como bélico entre sus contemporáneos. Los testimonios coinciden en mostrar a los celtas como hombres arrojados, guerreros por excelencia.

Los romanos nos cuentan que:

… producían tal algarabía que imaginábamos a toda la nación celta reunida en aquellas llanuras dispuesta a aplastarnos; todos se hallaban desnudos. Nos parecían muy jóvenes, perfectamente formados y ricamente adornados con toques y brazaletes de oro, además de sus cascos en los que llevaban grandes cuernos. Tenían escudos, lanzas y espadas cortas. Impresionaban por su extrema blancura. Respecto de este rasgo, decían los griegos: Aun sucios, eran blancos, altos y de claros ojos …

Luchaban por su tribu, por dinero, por su honor, pero no tenían la más remota idea de patria o nación, más allá de los circunstanciales conglomerados de tribus. Su patria era el paisaje próximo y el que iban a conquistar. Se contentaban con dominar y obtener lo que necesitaban para vivir. Y al atacar alguna otra comunidad, el saqueo era un hábito en ellos común. Temerarios y de aspecto apabullante, fueron los mejores mercenarios del ejercito romano. Pero no poseían la idea de imperio. Rebeldes, se negaban a ser sojuzgados, pero tampoco sabían sojuzgar con permanencia ni les interesaba. En el año 410 a. C., los celtas llegaron a tomar Roma, y se limitaron a pedir un rescate en oro.

A través de sus leyendas, sus finales trágicos, sus héroes, sus hadas y sus duendes, concibieron un universo con un fluir constante de vitalidad. En la actualidad se confunde a la cultura celta con el mundo inventado por Tolkien y su saga de El señor de los anillos. En realidad Tolkien se basó más que nada en el folklore escandinavo, con el cual los celtas comparten algunas creencias, así con todos los pueblos primitivos de Europa. En un momento de la historia toda Europa fue celta durante su primera expansión.

Modelo de barco, siglo I a.C. en oro. Irlanda del Norte. Esta pieza pertenece al llamado tesoro de Broighter que incluye siete espléndidos objetos de oro encontrados en la orilla del río Fayle que marca la frontera entre las dos Irlandas.

Los irlandeses nunca dejaron de considerarse celtas. Los monasterios fueron los encargados de rastrear y guardar la herencia de sus antepasados. Los monjes, laboriosamente, en silencio, fueron acopiando aquel sustrato que hacía más a su cultura ancestral que a la religión que profesaban y representaban. Y ese legado es riquísimo. Todas las leyendas celtas se basan en seres reales, que vivieron entre los siglos III y IV después de Cristo.  Las leyendas más antiguas se han encontrado en verso; las más cercanas alternan el verso y la prosa. El riquísimo folklore irlandés impregnó las obras de W. B. Yeats, G.B. Shaw, Oscar Wilde, James Joyce, entre otros. A través de ellos, recreadas, enriquecidas, recibimos una imagen vivida de las antiguas leyendas que le dieron vida a ese imaginario.

Los celtas compartían con los pueblos más antiguos el concepto de que el mundo no es inanimado, ni vacío, sino lleno de una vida que se individualiza tanto en el hombre como en los animales, en la vegetación o en los fenómenos atmosféricos. Siempre es vida que se enfrenta a la vida y, a partir de allí, se establece entre la naturaleza y el hombre una relación recíproca, donde  aquélla le revela todas las  respuestas. De esta fervorosa relación podemos entrever el anhelo legado a través de los siglos a sus descendientes; el deseo de ser como la naturaleza, irremediablemente libres.

Bibliografía:

Los Celtas. Saber ver, lo contemporáneo del Arte. Publicación Bimestral. Televisa México.
Arte Celta. Arte Rama Enciclopedia de Arte. Editorial Codex S.A. Argentina

Programa radiofónico HJUT 106.9 FM. Universidad Jorge Tadeo Lozano. Bogotá – Colombia. Sábados 9:00 pm. y lunes 1:30 am.
https://www.utadeo.edu.co/es/micrositio/emisora-hjut
El arte y las artes“un encuentro con el espíritu creativo en la historia”

Amarilys Quintero. Artista Intermedial- Comunicadora – Docente. Coordinadora de la plataforma dedicada a la educación, investigación y divulgación artística ARS SONORUS. Estudiosa y apasionada de la Historia del Arte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *