El campo expandido en la obra de R. Murray Schafer

Es una constante en cualquier terreno del conocimiento que los límites son ampliados por aquellos que como el chamán o el guerrero de la antigua tribu humana, exploraban dimensiones inadvertidas para la mayoría. Mucho se le debe en el campo artístico y científico al singular investigador, compositor, educador, escritor, ambientalista y provocador R. Murray Schafer, quien nació en Sarnia, Ontario-Canadá en 1933 y en el que se concilian articuladamente sus obras e investigaciones con el sonido, aportando innovadores enfoques de la percepción de la escucha respecto al universo sonoro que sin tregua llega a los oídos del ser humano.

Su frase: “no tenemos párpados en los oídos” es un llamado a la reflexión. A él se le debe la creación del término Paisaje Sonoro; trataremos de exponer abiertamente criterios diversos, ya que las disciplinas que convergen en la actualidad en torno a este tema son tan variadas que pueden ir de la geografía, la zooacústica, la psicoacústica, la arquitectura, la antropología, el urbanismo, la creación artística a la ecología y un extenso etcétera. Su definición de paisaje sonoro es el siguiente: “Es el entorno sonoro concreto de un lugar determinado, definido y utilizado” y lo hizo para señalar la suma de todos los sonidos que son producidos por fuentes naturales, biológicas o humanas en un área determinada y que es el resultado de procedimientos biológicos complejos y altamente interactivos.

Este investigador ha desarrollado un enfoque renovador de la educación musical y trabajó sobre el material básico que condujo a varias publicaciones de avanzada como: “El Compositor en el Aula”, “Limpieza de Oídos”, “El Nuevo Paisaje Sonoro”, “Cuando las palabras cantan”, “El Rinoceronte en el Aula”, “Hacia una educación sonora”, “The Tunning of the World” (La sintonización del mundo), entre otras. Una de sus preocupaciones durante los setenta fue el World Soundscape Project (Proyecto de paisaje mundial), el cual brevemente explicado consistiría en un conjunto de estudios sobre el medio sonoro y su relación con el ser humano; el mismo tiende a propiciar una revisión de la legislación sobre los ruidos, así como también al estudio de distintos modelos de diseño acústico controlado.

Posteriormente este proyecto se convirtió en el World Forum for Acoustic Ecologic (WFAE) (Foro Mundial para la Ecología Acústica), intentando documentar y elucidar las relaciones entre la gente y el entorno acústico en el que viven, prestando atención a lo que ocurre cuando esos sonidos cambian, como sucedió con la industrialización o más recientemente con el advenimiento de la era de la información.

En su libro “The Tunning of the World” editado en 1977, reúne estas investigaciones; es un manual muy interesante que abarca muchas y muy diferentes cuestiones relacionadas con el paisaje sonoro; por ejemplo, la evolución del entorno sonoro humano en términos ideales, el paisaje sonoro natural, sonidos de los cuatro elementos, de pájaros, de insectos, de criaturas acuáticas, etc., también el paisaje rural, la derivación hacia las ciudades, la industrialización y el cambio producido por la electricidad.

También trata aspectos relativos a la percepción en la especie humana (morfología, notación o simbolismo del paisaje sonoro). Además del término de paisaje sonoro, introduce algunos conceptos interesantes en aras del análisis en curso.

Uno de ellos es su aplicación de la noción musical de nota dominante al entorno sonoro humano. «Las notas dominantes de un paisaje sonoro son las creadas por su geografía y clima (…), muchos de estos sonidos pueden poseer significados arquetípicos, es decir, pueden haber sido impresos tan profundamente en la gente que está habituada a ellos que la vida sin los mismos sería percibida como algo pobre y carente de distinción». Otro término interesante introducido por este explorador sonoro es el de soundmark (marca sonora) que designa a un sonido comunitario o de un oficio, que es único o posee cualidades que lo hacen especial cuando es percibido por sus habitantes.

Uno de los objetivos centrales de la llamada Ecología Acústica, (generada por todas estas investigaciones previas), es la documentación y preservación de los paisajes sonoros, una faceta de la experiencia humana generalmente pasada por alto en los documentos históricos. Actualmente diversos proyectos de investigación en diferentes países del globo han estudiado grabaciones ambientales de audio desde diferentes perspectivas científicas y artísticas; esto ha generado el análisis y la interpretación para obtener metodologías que tienden a resultar beneficiosos para el ser humano y su entorno, (ya es un hecho real la creación del denominado Mapa Sonoro de varios de ellos). Numerosas universidades, organizaciones, emisoras de radio, museos de arte e historia enseñan y exponen desde hace tiempo dentro de sus espacios in situ y virtualmente, estas investigaciones y obras de arte sonoras.

La Ecología Acústica tiene el potencial para dar forma auditiva a nuestras vidas, e importar marcas de sonido en el mundo para dar significado a lugares y eventos que existen en los entornos reales y construidos. Ciertos sonidos naturales de nuestro ambiente se han ido perdiendo entre un mar de ruido y de desconocimiento. “el sonido como cultura trata del lugar, la localidad, nos rodea en profundidad, estamos en el centro de la escucha, nos rodean ondas de sonido que nos tocan todo el tiempo, ellos nos cuentan verdades importantes acerca de las comunidades, son las voces de las sociedades”.

Muchos estudiantes e investigadores de extremos opuestos del mundo, pueden colaborar entre sí en la práctica y en el estudio de este campo, conectándose a través de modelos virtuales 3D, ayudando a vincularse emocionalmente con los espacios reales o imaginados, permitiendo su defensa y conservación. La antropofonía que hace referencia a los sonidos producidos por las actividades humanas, la biofonía a los producidos por los organismos vivientes; y la geofonía que abarca los sonidos de los elementos y fenómenos naturales, son algunas de las áreas de estudio.

El Paisaje Sonoro cuando es tratado por artistas, por ejemplo cuando se crea un ambiente acústico en un lugar por medio de sonidos naturales, urbanos o de cualquier origen y los interviene modificándolos o no, los intercambia vía red, radio o satélite, etc., podemos hablar del paisaje sonoro como género artístico; porque cuando existe una tecnología o una forma relacionada a unos contenidos que al conjugarse producen unos parámetros formales y específicos. (En este caso, cierto tipo de tecnología de grabación y de escucha relacionada al ambiente sónico). Cuando un artista sonoro expone a la escucha un paisaje sonoro abstracto es cuando manipula, edita, intercambia, substituye, mezcla, etc. esas fuentes de sonidos tanto figurativamente como electro acústicos.

Podemos hablar también de una composición natural encontrada sin manipulación, donde puede ser percibida con la misma atención de una pieza musical. Vale acá recordar las precedentes reflexiones del futurista Luigi Russolo en 1913: “…uno sólo tiene que pensar en el tronar del trueno, el silbido del viento, el estruendo de una catarata, el gorgoteo de un arroyo… el traqueteo de una carreta en el camino y en la respiración blanca, completa y solemne de una ciudad en la noche… Atravesemos una gran capital moderna con nuestros oídos más sensibles que nuestros ojos…nos divertiremos orquestando juntos en nuestra imaginación el estrépito de las cortinas de los comercios, los variados gritos en las estaciones de los trenes, fábricas de acero, hilanderías, imprentas, plantas eléctricas y subterráneos”. Este elogio del ruido ambiental nos incita a aprender de los sonidos del mundo real y de la forma que los oímos, para comprender –a través de la investigación y del análisis- tanto a nuestro medio ambiente como a nosotros mismos.

Hoy un artista sonoro comprendiendo estas proclamas y teniendo los medios que permiten “orquestar” sonidos muestreados y los del mundo real, puede mágicamente convertirlos en nuevas formas y frecuencias: obras que redundan en una alquimia sonora artística y estética particular focalizada en la audición de la realidad y de la imaginación.

En tanto escuchas activos y compositores de sonidos podremos retornar a la vida real conmovida e inspirada en un plano espiritual y social por un arte sonoro que asigna relevancia a la vida interior y exterior. “la Ecología Sonora es una manera ética de recuperación del ambiente natural y de una estética en la cual, los autores se disponen a tratar los sonidos ambientales como sonidos instrumentales” Se han realizado ya varios Foros Mundiales de Ecología Acústica que han reunido a profesionales de diversos países de áreas como la antropología, ecología, topografía, biología, arquitectura, comunicación audiovisual, músicos, compositores, educadores, físicos, matemáticos, profesores en ciencias y artes de los medios, artistas sonoros, de medios digitales y de interfaz cibernética; obteniendo como resultado diversas aportaciones y reflexiones contemporáneas, producto de trabajos de investigación y de la búsqueda que día a día lleva la comunidad científica y artística internacional, constituyendo una valiosa referencia para la comprensión del sonido desde una perspectiva multidisciplinaria.

La remarcable labor de R. Murray Schafer en el campo del sonido es vasta e importante por su contenido y metodología; el espacio de este artículo es limitado para exponer con detalles su talento y hacernos notar sus diversas y enriquecedoras aportaciones respecto al sonido.

Términos de su autoría como esquizofonía, la cual es esa tendencia a separar los sonidos de sus fuentes, como un desdoblamiento que propician los equipos electrónicos y de almacenaje y que aumentan su intensidad alrededor del mundo produciendo efectos profundos en nuestras vidas; también Paisaje sonoro de alta fidelidad que define él como: aquellos que están en equilibrio donde emisores y receptores respetan y mantienen un orden en cada paisaje sonoro, como por ejemplo más en el campo que en la ciudad, más en la antigüedad que en la actualidad, donde se encuentra la perspectiva (amplitud de fondo), primer plano y fondo. Igualmente, los Paisajes sonoros de baja fidelidad que son el resultado de la competencia y la hegemonía donde los sonidos más fuertes aniquilan al resto de especies sonoras; los distintos planos se empastan unos con otros siendo difícil discernir figuras o fondos claros; estos paisajes son típicos de las grandes urbes, debido sobre todo al ruido del tráfico de las calles, periféricos y carreteras.

Y finalmente, paseo sonoro el cual es un recorrido individual o colectivo que mediante una escucha consciente que activa, codifica y analiza los entornos sonoros para su estudio y aplicación sistemática y artística; todos estos son términos de la metodología de R. Murray Schafer que ha incidido en la aplicación científica y artística del sonido como factor determinante de nuestro entorno y de la contemporaneidad. El paisaje sonoro, desde cierta perspectiva, puede decirse que se trata de una ética ecológica marcada por la recuperación del ambiente natural y de una estética en la cual los autores se disponen a tratar los sonidos ambientales como sonidos instrumentales de una orquesta.

Los artistas sonoros captan el mundo que les rodea grabando y fijando con un micrófono, como una verdadera prótesis de sus oídos. La influencia de R. Murray Schafer en quienes desarrollan sus investigaciones es notoria ya que ellos mezclan y crean con los sonidos ambientales obras híbridas plenas de elementos poéticos, documentales o de reportaje (dialogado). También crean puentes sonoros entre ambientes naturales y urbanos, relacionándolos entre sí. El ambiente acústico es considerado como un sintetizador, dotando al artista que labora con sonidos de una variada materia prima para sus obras; la mezcla y el montaje intervienen intencionalmente para hacer diluir su carácter original. “Para comprender lo que yo entiendo por estética acústica, consideremos al mundo como una inmensa composición musical”.

Cabe reflexionar que si el sentimiento estético- visual toma sus referencias de la belleza de un paisaje, de un árbol, de una figura humana, ¿por qué el placer sonoro no puede remitirse al entorno sonoro? Es evidente que el espacio acústico es esférico porque oímos simultáneamente de todas partes. No tiene contornos ni direcciones. Nada contiene y en nada está contenido. No tiene horizontes o límites demarcados. Todas sus relaciones son simultáneas: es una entidad física definida por estas relaciones dinámicas.

Por todo lo que ha aportado con sus obras, investigaciones y metodología R. Murray Schafer, induciéndonos a notar una poética de la escucha, en el arte sonoro y su campo expandido, no podemos dejar de reconocer su nutritiva influencia al ampliar los límites de la palabra sonido y por ende, de nuestra consciencia sonora.

 

DIPLOMADO VIRTUAL DE PAISAJE SONORO – Inscripciones abiertas en:
https://www.arssonorus.org/diplomados-paisaje-sonoro

Jorge Gómez: músico, artista sonoro, productor radiofónico, docente e investigador. Autor de libro “La liberación del sonido – Las artes sonoras y su campo expandido. Productor del programa de radio “Oír es ver”, dedicado al arte sonoro, el radioarte y las nuevas músicas, en la emisora HJUT 106.9 fm estéreo. Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogotá – Colombia. http://www.utadeo.edu.co/es/micrositio/emisora-hjut

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