arte minimalista

El arte Minimalista

El impacto y la radicalidad de esta propuesta

Hoy nos dirigimos a los Estados Unidos entre los años 60 y 70 con el  Arte Minimalista. Durante esos años, el Minimalismo y el Arte Conceptual constituyeron probablemente el desafío más programático y contundente formulado por artistas-intelectuales a los conceptos de obra, autoría y espectador. El impacto y la radicalidad de estas propuestas siguen resonando aún hoy, en las manifestaciones artísticas de nuestra contemporaneidad.

En la década de 1960, el crecimiento económico y los notables avances científico-tecnológicos permitieron un mejoramiento de las condiciones de vida de importantes sectores de la población mundial. La educación se amplió y las mujeres hicieron su entrada masiva al mundo del trabajo. El extraordinario desarrollo de los medios de comunicación permitió conocer muy rápidamente los acontecimientos que ocurrían en distintos lugares del planeta. Especialmente en Norteamérica, una de las naciones más ricas en esa década, allí se desarrollaron una serie de tendencias, estilos y movimientos artísticas que conjugaban las investigaciones de la inmediata posguerra como el boom de la cultura pop y el de la contracultura. En los prodigiosos años 60, se abandona definitivamente los traumas de la Segunda Guerra Mundial, las sociedades industrializadas creen haber llegado a la cima de su desarrollo; la ciudad, la vida urbana. El mundo de la máquina y el de sus derivados se alzaron como absolutos triunfadores; la metrópolis se erige como eje de la existencia y de la razón del hombre.

En estos convulsos años 60 el dominio de las élites se diluyen ficticiamente entre la masa, en el pueblo, en los pobladores anónimos de la gran ciudad; el consumo es la pieza que hace girar todo el engranaje, la élite económica y aun cultural han de servir a la masa para que el engranaje social no se detenga; lo popular adquiere un valor inalcanzado hasta aquel entonces: la moda , la música, la literatura, el cine, las artes plásticas han de ser productos de consumo.

La música pop y el cómic se adueñaron de esa masa abandonada con los brillantes mensajes de publicidad; la calle, el plástico, el automóvil, la motocicleta, la nevera, la coca cola, Superman y el príncipe valiente, la televisión y Marilyn Monroe, se lanzan como las columnas mitológicas que sostienen la estructura socio-cultural del mundo occidental; pero tales columnas empiezan a sufrir una lenta y a veces violenta erosión que reclamará una huida romántica del mundanal ruido, una vuelta a la pureza de los principios a la siempre deseada libertad humana, una erosión que exigirá utópicamente que la imaginación tome el poder.     

Muchos acontecimientos importantes marcaron en la sociedad norteamericana los primeros reveses tanto en política internacional (guerra del Vietnam) como nacional (ruptura de valores sociales tradicionales fundamentalmente extendidos a través del movimiento hippie). Tampoco podemos obviar que  en esos momentos Estados Unidos asombraba al mundo con la NASA y su apoteósica conquista del espacio que logró realizar un viejo sueño humano: viajar a la Luna, conquistar los territorios espaciales del vacío y la anti-gravedad, y buscar nuevos mundos estelares que hipotéticamente podrían estar hasta poblados.  

Esta idea de «conquistar espacios», de usar un territorio nuevo, subyace en algunas obras de Land Art americano realizadas en tierras desérticas –tan parecidas a los paisajes lunáticos– y apenas habitadas, donde el mínimo objeto, la mínima alteración, cobra una relevancia expresiva inesperada. Recordemos que en 1969 el hombre, por primera vez, logró imprimir su primera huella en la Luna y que la fotografía de esta fue divulgada por todos los periódicos del mundo como prueba de la gran hazaña.

Esta huella venía a constatar la presencia humana en un territorio soñado, no poseído. Su presencia nos ayuda a entender la relación del americano con el territorio. Pisar es poseer, dejar la huella impresa es conquistar, es llenar un espacio antes vacío, es convertir un no-espacio, en este caso el galáctico, en lugar. En el contexto norteamericano, que fue donde más incidencia tuvo, los artistas  se van a debatir entre una imagen de su país científicamente atractiva y otra imagen política y social cada vez más negativa y represora.

Como sabemos el artista individual sufre el sino de la sociedad, y su sueños, pensamientos y visiones personales devienen idénticos con las expresiones del transpersonal espíritu del mundo. El artista desconectado de su sociedad es una pieza aislada que no funciona, ni en términos sociales, ni términos netamente creativos. El nutrirse de lo cotidiano, de los acontecimientos más mínimos de nuestros barrios, de nuestras ciudades, y de los pueblos expone al novelista, ensayista, poeta, pintor, fotógrafo, cineasta, bailarín o al músico en situaciones que lo enriquecen más y por lo tanto pueden apoyar su proceso de creación de muchas más maneras que si no lo hace. Pero al mismo tiempo, el estar inmerso en la realidad, tomarla y trabajarla en sus obras hace que su función social se vuelva invaluable.

arte minimalista. François Morellet.
Steel-Life N°43. François Morellet. Instalación. Francia

El término minimal aparece por primera vez en 1965 en un artículo del crítico británico Richard Wollheim publicado en la revista Arts Magazine. Este artículo, titulado «Minimal Art», hablaba sobre el movimiento artístico dadá y el neodadá, y en él su autor no establecía distinción alguna entre las obras del pop art y las piezas industriales que durante los años sesenta realizaban los artistas equiparando sus respectivas tácticas de apropiación de los iconos prefabricados. Para el profesor de Filosofía Richard Wollheim, ambas prácticas, aparentemente diferentes, caminaban en la misma dirección: minimizar el contenido artístico final del producto eliminando toda clase de complejidad morfológica, perceptiva y significativa.

A pesar de la controvertida crítica que las propuestas minimalistas suscitaron y las diversas nomenclaturas utilizadas para denominar una nueva situación en el arte de los años sesenta, desde entonces se ha adoptado el término minimalismo para designar  obras reducidas de los artistas norteamericanos.

Los minimalistas parten del principio de que los elementos plásticos deben ser reducidos a su mínima expresión, bajo un riguroso criterio de economía formal que intenta llevar a la práctica la ecuación más es igual a menos, es decir a un máximo de orden, un mínimo de elementos significativos. Según este criterio las partes ceden su autonomía significativa a la noción del todo, las partes de la escultura o pintura solo tiene sentido en tanto que son implicadas y relacionadas en un todo indivisible. Esto es la causa de la exclusiva preferencia por u repertorio de formas geométricas simples que no debilitan el todo, ni fomentan la división de las partes.

El arte minimalista se caracteriza por varios factores: una variedad de formas y patrones geométricos. Tan pocas formas como sea posible. Pocas variaciones en color y forma, utilizadas en repetición. A menudo utilizar materiales industriales o no típicos. Bordes precisos. Uso común de  negro, blanco y gris como rasgo común, alcanzando así la máxima sobriedad.

La escultura minimalista

En escultura, el Arte Minimalistase concretó en formas geométricas simples que no representaban ninguna imagen. Los escultores minimalistas encargaban sus obras a industriales y trataban de no participar en el proceso para que en la pieza no hubiera«ningún rastro de humanidad». La intención explícita de los minimalistas era eliminaren lo posible lo superfluo. El minimalismo se contagió a todas las artes, incluso a la arquitectura. Las modernas plazas duras que invaden actualmente las ciudades europeas son fruto de este espíritu.

arte minimalista. Richard Serra
Torqued Ellipses. Richard Serra. Estados Unidos

Los minimalistas trataron de crear nuevas relaciones de volumen, color y  escala. Igualmente trataron de replantear las relaciones entre el arte como objeto especifico, y entre el objeto y el ser humano como artista. La obra de los minimalistas podía captarse en su totalidad de una sola vez y de forma inmediata. Su propia presencia era todo lo que había que ver en los objetos. Cualquiera podría entenderlos a primera vista. Es una pretensión universal la neutra geometría minimalista, que trata de eliminar toda presencia del cuerpo humano en las obras e impedir la proyección en ellas de cualquier prejuicio psicológico. Nada de ilusiones, nada de alusiones nos decía Donald Judd, uno de sus artistas más significativos.

Las ideas de abstracción geométrica, austeridad, y mono-cromatismo, presentes en muchas tendencias artísticas se concretaban ahora en una búsqueda de la máxima expresividad- sin expresionismo-, conseguido con los mínimos medios.

La pintura minimalista

La pintura minimalista fue una reacción contra las formas pictóricas del expresionismo abstracto. Al igual que la escultura intenta suprimir la percepción, expresividad y características propias del propio artista, para hallar una esencia de la existencia sin influencias del ego humano. Por eso para distinguirlo, las filosofías orientales como el taoísmo y el zen son las más adecuadas. También se ha apreciado la influencia del constructivismo ruso en esta tendencia.

Los pintores minimalistas recibieron, además, las influencias del compositor John Cage, el poeta William Carlos Williams, y del arquitecto Frederick Law. De manera explícita afirmaron que su arte no era una expresión de sí mismos, idea que estaba en completa oposición a los expresionistas abstractos de la década precedente.    La escena artística del Nueva York de los años 1965-1970 con el Pop Art y con los ya acreditados expresionistas abstractos mimados por la crítica y el stablishment americano hicieron que en un principio se les confundiera a los artistas minimalistas con los artistas pop y se les vinculara con la baja cultura, compitiendo a su vez con los expresionistas que se encontraban establecidos en la alta cultura.

arte minimalista
Untitled. John McLaughlin. 1963. Estados Unidos

También en la arquitectura y el diseño se elaboran ideas acerca de la pureza de las formas, el arquitecto Van Der Rohe, uno de los precursores del minimalismo, con una obra arquitectónica basada en los principios del racionalismo y posteriormente del funcionalismo, se convierte así en modelo para el resto de los profesionales de su siglo. Su influencia se podría resumir en una frase que él mismo dictó y que se ha convertido en el lema de la arquitectura de vanguardia de la primera mitad del Siglo XX: “menos es más“.

A lo largo de su vida profesional luchó por conseguir una arquitectura de carácter universal y simple, que fuese honesta en el empleo de los materiales y en las estructuras. Su obra se destaca por la composición rígidamente geométrica y la ausencia total de elementos ornamentales, pero su poética radica en la sutil maestría de las proporciones y en la elegancia exquisita de los materiales siempre con gran precisión en los detalles.

El minimalismo en la música

El minimalismo en la historia de la música no es un solo sonido, es una cadena de conexiones. Schoenberg inventó la serie dodecafónica; Webern encontró una quietud secreta en sus modelos; John Cage y Morton Felman abandonaron la serie y acentuaron la quietud, La Monte Young ralentizó la serie y la volvió hipnótica; Terry Riley atrajo los tonos largos; Steve Reich sistematizó el proceso y le dio profundidad de campo; Philip Glass le dio un impulso motorizado. La cadena no se detuvo aquí. A finales de los años sesenta una pequeña legión de artistas populares dirigidos por The Velvet Underground, trasladaron la idea minimalista a la corriente musical dominante.

La repetición es una forma de cambio, afirmó Brian Eno en una ocasión afirmando el ideario minimalista. La repetición es inherente a la ciencia del sonido: los tonos se desplazan por el espacio en ondas periódicas . De modo que en cierto sentido el minimalismo es un regreso a la naturaleza, pero al mismo tiempo la repetición sustenta toda la existencia tecnológica.

El musicólogo de la Universidad de California Robert Fink  en un estudio cultural del movimiento, reconoce que el minimalismo remeda a menudo las repeticiones aceleradas y entontecedoras de la cultura de consumo, el machaqueo incesante de las melodías publicitarias en televisión.  También Fink defiende que los minimalistas expresan una suerte de crítica silenciosa del mundo tal como es. Sitúan profundidades en las superficies, lentitud en el movimiento rápido que suelen encontrarse en forma de tonos muy largos o de zumbidos. Pulsos constantes. Repeticiones de frases musicales, suelen ser cortas y con pocas variaciones e intensidad en la armonía tonal.

La música repetitiva brinda con más frecuencia un reconocimiento, una advertencia, una defensa o incluso simplemente una emoción estética. En su día nos repetimos nosotros mismos para entrar en su cultura. Es posible que tengamos que repetirnos también para salir.

Ya en la década del 70, el minimalismo  alcanza su madurez como una forma de reacción a los estilos recargados de la época, principalmente el arte pop y la saturación comunicacional dentro del universo estético. Sin embargo «Minimalismo» se ha convertido en un cómodo término para designar en las artes visuales cualquier cosa bonita que no haga demasiado ruido, y en el caso de la música cualquier cosa que ofrezca una experiencia de «vanguardia» a un espectador no demasiado tentado a meterse en complicaciones o de romper con sus hábitos de escucha.

En el arte minimalista todo criterio de manualidad es rechazado, el artista ya no realiza sus obras con sus manos; sólo las proyecta, las concibe y las planifica metódica y racionalmente para su ulterior transformación, según el moderno repertorio industrial.

Hay un cierto distanciamiento entre el artista y la obra, una cierta impersonalización, una negación del yo, de la carga subjetiva e existencialista  y de la personalidad individual. Sin embargo, en contrapartida el minimalismo aporta una creciente teorización de sus actividades artísticas, es por tanto una problemática intelectual, más que su otra faceta estrictamente formal y preocupada por la configuración de ambientes, afirmamos entonces que su verdadero soporte es artístico.

*Obra de Dan Flavin. Instalación. Estados Unidos.

Bibliografía:

  1. Wikiart. org
  2. J. Sureda/ A.M. Guash. La trama de los moderno. Arte y Estética. Ediciones Akal. Barcelona. 1993
  3. Alex Ross. El ruido eterno, escuchar el siglo XX a través de la música. Seix Barral. Barcelona. 2009
  4. Gillo Dorfles. Últimas tendencias del arte de hoy. Nueva Colección Labor. Barcelona

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El arte y las artes“un encuentro con el espíritu creativo en la historia”

Amarilys Quintero. Artista Intermedial- Comunicadora – Docente. Coordinadora de la plataforma dedicada a la educación, investigación y divulgación artística ARS SONORUS. Estudiosa y apasionada de la Historia del Arte.

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